La agilidad en contextos de cambio constante

Hablar de las metodologías ágiles nunca había tenido más sentido que ahora. La emergencia sanitaria causada por la COVID-19 ha potenciado la capacidad de reacción de las empresas a las necesidades cambiantes de la sociedad y ha implicado borrón y cuenta nueva de miles de procesos que durante años habían sido ejecutados de la misma manera.

Dentro de este panorama, la industria farmacéutica y las empresas de biotecnología, no pueden ser la excepción, muchas generaron investigaciones para desarrollar una vacuna contra el coronavirus, sin saber en principio, si serian o no eficaces. Además, redujeron el tiempo estándar de las evaluaciones experimentales para medir la seguridad y eficacia de la vacuna, testearon con pequeños grupos poblacionales asumiendo grandes riesgos y destinaron una alta inversión en tecnología, investigación y recursos humanos con perfiles profesionales diversos.   

Estos cambios experimentados en poco tiempo son algunos de los ejemplos que, sin saberlo, siguen la filosofía y aplicación de las metodologías ágiles en un sector tan específico, como lo es la industria farmacéutica.

A grandes rasgos, las metodologías ágiles son un marco de trabajo donde se emplean procesos y técnicas que favorecen el desarrollo de productos específicos, que requieren de equipos multidisciplinares capaces de entender en su globalidad la necesidad del cliente y entreguen valor en poco tiempo. Entendiendo valor como un avance que satisface parcialmente la demanda o necesidad del cliente.   

Si continuamos con el ejemplo de la Vacuna para la COVID-19, la industria farmacéutica logró en menos de 10 meses, poner en marcha la vacuna, cuando tiempo atrás habrían necesitado hasta casi 10 años para aplicarla a la población, evidenciando así su capacidad de reinvención y la movilización de nuevos recursos para alcanzar su objetivo.

Por otra parte, integró a sus procesos perfiles profesionales ajenos a la industria como expertos en inteligencia artificial y big data para analizar datos masivos de miles de personas y crear aplicaciones móviles de rastreo que permitieron el control de las zonas de alto contagio y de expansión del virus, ampliando su inversión en perfiles tecnológicos e integrando la tecnología a sus procesos habituales.

Con lo anterior, quedan explícitas algunas de las ventajas que ofrecen las metodologías ágiles frente a uno de los desafíos sanitarios más grandes de la historia. Sin embargo, el reto consiste en iniciar la práctica y, para ello, se describen las 10 acciones para implementar la agilidad en los proyectos y equipos de cualquier industria o sector:

  1. Elegir un único proyecto y definir el objetivo que se pretende alcanzar.
  2. Identificar los 3 roles de la metodología ágil: Product Owner (dueño del producto o perfil estratégico del proyecto); Scrum Máster (experto en la metodología ágil) y el Development Team (equipo de trabajo o de desarrollo).
  3. Identificar los profesionales y áreas que harán parte del Development Team y que son indispensables para cumplir el objetivo.
  4. Listar las tareas y entregables para identificar los avances generados.
  5. Planificar los eventos o reuniones y mostrar las entregas de valor a los clientes o interesados, solicitando feedback y validación.
  6. Orientar las comunicaciones formales e informales a la resolución de obstáculos y movilización de recursos con las áreas implicadas y los clientes.
  7. Medir, revisar y analizar los avances presentados para conocer la distancia que les separa del objetivo.
  8. Mantener un entorno de trabajo colaborativo en el Development Team (equipo de desarrollo) reconociendo los avances, compromisos y puntos de mejora de los integrantes del equipo.
  9. Dar el primer paso y atreverse a probar la metodología en proyectos internos. Esto servirá para formar y crear la cultura ágil en la organización.
  10. Disfrutar del proceso. La meta ya se conoce (objetivo), el camino se está descubriendo (metodología y proceso).

Estas 10 acciones permitirán transformar cualquier organización, optando por formas de trabajo enfocadas a la planificación, el multi-liderazgo y el trabajo colaborativo. Con ello, será posible potenciar la capacidad de pensar fuera de la caja (Outside the Box).

Para terminar, como dato curioso, la palabra “Metodología” significa “ciencia que estudia métodos”, y si se explora la etimología de la palabra “Methodos” está proviene de dos palabras griegas: Meta: afuera o más allá y Hodos: camino o viaje. Entonces la pregunta es: ¿Qué esperamos para elegir el camino que nos llevará más allá?

Ximena Galvis

Methodology Meetings Consultant