Antonio Blanca: “en periodos vacacionales las reservas de sangre son escasas porque la donación disminuye”

Antonio Blanca

El número uno de la prueba MIR de este año ha elegido la especialidad de Hematología, coyuntura que surge al mismo tiempo que en Luzán5 nos involucramos en varios proyectos sobre enfermedades raras relacionadas con la hematología, como el SHUA o la HPN. Ambas situaciones nos han llevado a interesarnos por el Banc de Sang i Teixits, una empresa pública que depende del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya.

Este centro, único en España y de referencia nacional e internacional en Hemoterapia al igual que otros centros europeos, es un paradigma de organización, gestión y colaboración público-privada. Allí mantuvimos una conversación con Antonio Blanca Juárez, diplomado en enfermería y responsable docente del banco, así como guía de todas las visitas que recibe la institución.

¿Podrías comentarnos brevemente quiénes sois y a qué os dedicáis?

En total somos más de 600 trabajadores, de los que aproximadamente 40% son enfermeras y 20% técnicos de laboratorio. Aquí procesamos la sangre de todas las donaciones que se realizan en Cataluña, aproximadamente unas mil bolsas al día. Éstas se fraccionan para la obtención de tres productos diferentes: plasma, plaquetas y concentrado de hematíes. De este modo, una misma bolsa de sangre sirve para tres pacientes diferentes. También procesamos y criopreservamos a 196 grados bajo cero en nitrógeno liquido diferentes tipos de células como las progenitoras o mesenquimales.

Por otro lado están los estudios de investigación que realizamos con universidades y hospitales en España y con otros países, aunque hay proyectos muy ambiciosos para los que nos falta financiación. Como ejemplo de un caso de éxito, hace aproximadamente un año realizamos un ensayo que consistió en regenerar el cartílago de la rodilla deteriorado por la artrosis de un grupo de unos 35 pacientes con edades comprendidas entre los 35 y los 70 años. Se les realizó un autotrasplante de células madre y en un periodo de unos dos meses se regeneró el tejido al 100%.

¿Qué es lo que diferencia a éste de otros bancos de sangre españoles?

En el BST seguimos un modelo llamado de “vena a vena”, mientras que otros bancos solo gestionan el proceso de la donación. Ellos hacen una excelente tarea suministrando sangre segura y de calidad a los hospitales de su comunidad, pero en el BST vamos un poco más allá y también somos responsables de la transfusión en los grandes hospitales del sistema sanitario catalán. Es una gestión integral del proceso, desde el punto de partida de la donación hasta el final: la transfusión. Esta integración de la transfusión en el servicio es un concepto innovador sin referentes similares en otros bancos de sangre europeos y que nos permite una visión integral de las necesidades del enfermo. Además, integramos en una única organización toda la donación excepto la de órganos: tejidos, leche materna o sangre de cordón umbilical.

¿Por qué empezasteis a abrir las puertas del banco de sangre al público?

Es parte de una campaña de visibilización que ha funcionado mucho mejor de lo que esperábamos. Tanto, que el problema actualmente es que los visitantes piden fecha y hora para el curso que viene. En cualquier caso, no es que nos pusiéramos como reto abrirnos a la sociedad; la iniciativa surgió porque entendemos que todo el mundo sanitario debería conocer el tema de la sangre, ya que muchos de ellos acaban trabajando en hospitales y en salas donde se realizan transfusiones. Es necesario educar a la población sanitaria para que conozca todo el proceso de la promoción y la obtención de hemoderivados, en pro de rentabilizar su uso.

¿La recogida de sangre va acorde con la demanda?

España es pionera en la donación de órganos, pero no de sangre, ya que hay países que todavía nos duplican en la donación sanguínea. Hace mucho tiempo que no se suspende una operación por falta de sangre, pero en determinados periodos las reservas son escasas porque la donación disminuye, como en Navidades o durante el verano. Actualmente estamos realizando un proyecto llamado APS, en el que se está trabajando la educación sanitaria desde abajo, es decir, en menores de edad para llegar poco a poco a la verdadera concienciación de la población.

¿Tenéis alguna colaboración con la industria farmacéutica?

Colaboramos con algunas empresas, como es el caso de Laboratorios Grifols, derivándoles una cantidad determinada del plasma para la fabricación de hemoderivados plasmáticos (seroalbuminas, factores de coagulación, paraproteinas plasmáticas o inmunoglobulinas). La elaboración de estos medicamentos requiere una tecnología que en España solo tiene este laboratorio. Por eso, ellos se encargan del proceso de fabricación y somos nosotros los que posteriormente distribuimos los medicamentos entre los hospitales.

¿Estáis presentes de algún modo en la formación de los futuros hematólogos?

Sí, desde luego, ese fue uno de los retos que me encomendaron. Hay cuatro años de especialización, de los que tienen que pasar aquí un periodo de cinco meses todos los residentes de la especialidad de Cataluña. Tenemos acuerdos con otras comunidades como La Rioja, Asturias o Andalucía para que sus residentes de hematología vengan aquí, porque en sus comunidades les faltan especialidades de la hemoterapia como la inmunohematología o el HLA. Este es el laboratorio de estudios de histocompatibilidad. El problema es que cuando salen las plazas del MIR la gente tira más por otras especialidades como cirugía o pediatría, pero casi nadie se decanta por la hematología. Ahora por ejemplo tenemos un cambio generacional importante, porque se jubilan varios hematólogos de peso .

¿Y por qué crees que tiene tan poco tirón la hematología?

Creo que es porque resulta poco atractivo y hay poca información sobre a qué nos dedicamos. Cuando los estudiantes de otras categorías vienen aquí a hacer prácticas llegan decepcionados porque les ha tocado el banco de sangre, pero después descubren el campo tan amplio que tiene la hematología: educación sanitaria a la población, atención al donante, aféresis, recogida de células mesenquimales, progenitoras y células madre para el trasplante de médula, recambios plasmáticos para la curación de enfermedades hematológicas importantes… Me ha costado mucho lograr que los estudiantes vengan aquí, porque se piensan que es un laboratorio. Tenía incluso que ir a hacer presentaciones a las facultades. Además, estamos contratando a muchos de los estudiantes, que entran como becarios, y en algunas ocasiones acaban incorporándose finalmente a la plantilla.

¿Salen los futuros médicos preparados en hematología al finalizar la carrera?

No, salen sabiendo lo básico. De hecho, en los cuatro años que estuve en la Sociedad Española de Transfusión Sanguínea intentamos que el Ministerio de Educación y Ciencia ampliara los contenidos sobre hematología en las carreras de Medicina y Enfermería. Sin embargo, no lo logramos por la resistencia del resto de especialidades, porque suponía recortarles horas en el plan de estudios. Muchos médicos no son conscientes del enorme trabajo humano que hay detrás de las trasfusiones, piensan que las bolsas de sangre salen de la nada.

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